Galicia Fest en Vigo: camisas de lino, asfalto y guitarras salvadoras
Crónica de un festival urbano cómodo para el centro de la ciudad donde las grandes bandas justificaron las horas bajo el sol
Los festivales en el centro de la ciudad tienen una fórmula cómoda pero un tanto fría. Bailar sobre el asfalto del Muelle de Trasatlánticos de Vigo en pleno junio tiene la indudable ventaja de que puedes volverte andando a casa o al hotel, pero le quita ese punto salvaje y de desconexión que uno busca en la música en vivo. Este año la organización adelantó las fechas al arranque del verano y comercialmente la jugada les salió redonda: puerto lleno, entradas agotadas y la hostelería de Vigo haciendo el agosto antes de tiempo. Sobre el terreno, la realidad fue una explanada de hormigón recalentado y un público de corte muy clásico y arreglado, donde dominaban las camisas de lino y los náuticos, dándole un aire muy pulcro a la pista.
El contraste del viernes y los primeros valientes del sábado
La primera jornada del festival se movió entre dos mundos. Las primeras horas de la tarde sirvieron para testear las propuestas de la tierra con el pop de los vigueses Maryland, Pablo Lesuit y Sabela, que intentaron ponerle algo de identidad a un recinto que todavía estaba a medio gas.
Pero el gran reclamo de la noche no tuvo nada que ver con el circuito alternativo. El elenco de la serie de Netflix La Reina del Flow desató un fenómeno de masas que llenó el muelle de un público completamente distinto, cerrando el día en clave de fiesta nocturna con Jose de Rico. Un inicio sorprendente para un evento que busca posicionarse en el mapa pop del sur de Galicia.
El sábado la música volvió a arrancar a las tres de la tarde, obligando a los primeros valientes a comerse el calor del recinto mientras los Dj´s locales amenizaban la entrada. Los sevillanos Vera Fauna abrieron los directos tirando de tablas y defendiendo su pop-rock con la solvencia que dan diez años de carrera. Justo después, Carla Lourdes aprovechó su oportunidad en el Escenario Xacobeo con un directo fresco que conectó bien con la gente de Vigo, dejando el ambiente listo para la traca principal de la tarde.
Calor de justicia, la catarsis de Marlena y el huracán Taburete
La tarde fuerte empezó formalmente con Fredi Leis sobre el escenario, y la verdad es que el contexto no ayudó. Con el recinto todavía a medio llenar y un sol de justicia pegando de plano sobre el muelle de trasatlánticos, su estilo de música y su sonido no terminaron de encajar. Hay propuestas que ganan en otras condiciones, pero defender ese repertorio bajo una solanera asfixiante se hizo cuesta arriba, aunque Fredi Leis cumplio y con creces.
La cosa cambió de forma radical en cuanto Marlena pisó las tablas. Con el muelle ya rozando el lleno absoluto, las madrileñas firmaron uno de los mejores conciertos que les recuerdo, metiéndose a la gente en el bolsillo desde el primer acorde. Eso sí, hubo un detalle bastante molesto para los que estábamos trabajando allí abajo: la insistencia de tener en todo momento a su propio camarógrafo sobre el escenario entorpeciendo la visual de la prensa. Por suerte, el concierto fue tan bueno que tapó el patinazo. El puntazo final llegó en la última canción, cuando abandonaron el escenario para mezclarse en medio de la pista y tocar desde allí, desatando la locura colectiva de un público entregadisimo.
El relevo lo tomó Taburete con un Willy Bárcenas vestido de blanco impoluto liderando la formación. La banda madrileña ofreció exactamente lo que su público objetivo iba buscando, despachando un repertorio muy efectivo que combinó sus himnos coreados por excelencia, como "Sirenas", con las canciones de su último trabajo de estudio, “El perro que fuma”. Cumplieron con creces su papel de mantener la energía de la pista en todo lo alto.
Lori Meyers rompen los esquemas y Álvaro de Luna mantiene la mecha
El verdadero golpe sobre la mesa de todo el festival lo dieron Lori Meyers. Los de Granada tenían una papeleta complicada: defender su propuesta atrapados en medio de un sándwich sonoro un tanto extraño, programados justo entre Taburete y Álvaro de Luna. Era un espacio lejano a su órbita, pero saltaron al escenario a por todas y firmaron uno de los directos más brutales que les he visto en los últimos cinco años. Con el muelle completamente entregado a clichés como "Mi realidad" o "Emborracharme", demostraron lo que es tener oficio, cerrando la actuación por todo lo alto con su nuevo tema, “Malafollá”.
La adrenalina no bajó con la llegada de Álvaro de Luna. Precedido por el despliegue de un gigantesco telón rojo sobre el escenario, el artista andaluz ejecutó un concierto directo y muy enérgico. Temas como "Olvidé olvidarte" y su arrollador "Todo contigo" pusieron a cantar a pleno pulmón a un recinto que a esas horas ya era una auténtica caldera.
El cierre definitivo de la noche corrió a cargo de Juan Magán, cuya sesión de electro-latino sirvió como fin de fiesta bailable y dejó un detalle emotivo cuando el artista dedicó su remezcla de "Me rehúso" al pueblo venezolano por el reciente terremoto sufrido en el país.
El Galicia Fest baja el telón consolidando una segunda edición masiva que ha demostrado un indiscutible poder de convocatoria. Hay que reconocerle el mérito a la organización de haber colgado el cartel de completo durante las dos jornadas, reuniendo a más de quince mil personas en el Muelle de Trasatlánticos. Un éxito rotundo para una propuesta urbana que, combinando la comodidad de su ubicación con el oficio de las bandas sobre las tablas, ha conseguido encender por todo lo alto el verano vigués.

