NoSoloEsRuido logo
Banner horizontal

Hijos De La Ruina, "Nos cerraron la puerta, les tiramos la puerta"

Texto: Iria García Carmuega
Foto: Paloma Fernández Arruga @palomekefer
Imagen de la noticia

Crónica de una noche de redención y chulería donde Natos, Waor y Recycled J demostraron que las leyendas no necesitan adornos.

Los integrantes de Hijos de la Ruina se reunieron con su público gallego el pasado 17 de abril en el Coliseum de A Coruña para presentar su nuevo trabajo: "HDLR Vol. 4". No han cambiado las reglas del juego; solo demostraron que el juego era suyo. Jorge, Gonzalo y Fer dejaron de hacer historia para convertirse en leyenda hace ya unos cuantos discos.

Se escuchaban las ganas desde Pontevedra cuando la cola del concierto empezaba a formarse bien temprano. La reacción a la situación era totalmente de recibo, pues llevan años teniendo al norte muy de su lado. En los alrededores ya se hacía notar el ambiente: a nadie le faltaba su contento en la mano. Al acercarnos a la zona, ya se veía la magnitud del equipo necesario para llevar un evento así a cabo. La seriedad, profesionalidad y la clase de actitud que se respiraba. Comenzaron a abrir puertas y me fijé en un detalle curioso: el chándal brillaba por su ausencia. Los vaqueros opacaban cualquier otro estilo; un público, a priori, genérico. Sin embargo, las camisetas de fútbol con sus nombres se veían por todas partes. El Coliseum acogió de manera espectacular a todos los allegados: una gestión rápida, eficaz y atenta en todo momento.

Imagen intermedia

Empezaba a sonar Travis Scott, Cruz Cafuné, para calentar motores y fue ahí cuando se empezó a notar el nerviosismo y las ganas de jaleo. Puntuales, se apagaron las luces, se encendieron tres focos y el resto fue, sencillamente, una clase magistral. Uno a uno rugieron para anunciarse mientras aparecían en el escenario. Abrieron la noche a las 10 con "Otra vez", sin rodeos, canción nueva que suena en este disco recién lanzado, arrancando con una puesta en escena potente y su chulería de costumbre. Con una pantalla doblada en el medio y una a cada lado, no hicieron falta más que tres personas sobre las tablas para demostrar que su propuesta no necesita adornos.

Siguieron con canciones como "Bajo Zero", también "Hijos de la capital" ft. Charlie Hijos Bastardos, recalcando su agradecimiento por el aprendizaje a su lado y su admiración hacia ellos. Otra colaboración con Cano, "Penas y glorias", que tampoco dejó a nadie indiferente y también con Lia Kali, "No sé", ambas del disco nuevo. "Ahá" ft. Cruz Cafuné nos dio la actitud suficiente para ponernos las gafas. También aprovecharon para recalcar sus trabajos individuales esporádicamente como: "150 canciones" de Recycled J, "Por ti" de Natos, o "Caminaré" de Waor y Maka. Era imposible cantar ni 4 canciones de cada disco ya que cuentan con 21 piezas en el último solamente, pero hicieron todo lo posible por no dejarse un hueco de su trayectoria sin repasar.

Imagen intermedia

Empezamos a elevar el tono con "Speed" y "Madriz", que siempre hacen temblar el suelo. Pero el momento de hacer temblar no fue con ninguna de estas, sino con "Bicho raro", canción que me hizo entender por qué tantas personas estaban allí sin casi nada en común. Y sin pasar desapercibida, "Más Alcohol" fue un punto perfecto bien medido para poner del todo los pelos de punta y el salto hasta el cielo; contaron con tres músicos que bordaron la actuación como se merecía. Un solo de batería al terminar la canción que fue de quitarse el sombrero. Un guiño al chándal Grimey de Natos a juego con el que llevaba puesto, por supuesto, y al equipo que los vistió y se encargó de esos cambios de ropa para adaptarse a la energía de cada uno en cada momento del concierto.

 Y a partir de ahí empezaron a dejar claro que todo lo bueno se acaba, pero no sin trabajarlo y disfrutarlo por encima de todo. Entonces colocaron 3 barriles en un breve descanso y nos pusieron la piel de gallina con "Cuando nadie nos mira", tres personas con una templanza y actitud más grande que el estadio en el que estábamos. Es cierto que hubo, tanto en esa canción como en otros momentos, fallos en los micrófonos en momentos cruciales, pero era raro (desde el público) darse cuenta al momento ya que las voces se sabían bien las letras y no fue tampoco un problema persistente.

Imagen intermedia

 Ofrecieron al público coruñés casi 3 horas de mensaje claro y conciso. En un momento entre canciones, Waor contó que lo realmente importante pasa cuando no están los focos delante, cuando nadie te ve, pues la calidad es hacer las cosas bien incluso cuando nadie te está observando. Recordaron que no te puedes relajar, pero sí confiar en tu actitud y en tu visión por encima de todo, como llevan haciendo desde que los escuché por primera vez.

 Gracias a ellos por haber puesto los puntos sobre las íes a todos los asistentes. Su público les agradece haberse torcido, haberla cagado, pero nunca perderse porque, en parte, gracias a ellos, han aprendido a levantarse, a aprender a estar bien estando mal; han llevado la voz de una generación entera marcada por la crisis y el ruido de la ciudad, la hostilidad de este país con esos sectores tan machacados y vulnerables. Haciendo vista atrás con la trayectoria que tienen, el mensaje siempre es el mismo: con la misma mirada cuando pierdo que cuando gano.

Publicidad

Publicidad móvil