Ya se puede escuchar 'Vino', el primer disco de Pablo y los Ciervos Dorados, un disco que se sale por completo de la norma
El debut del cuarteto pontevedrés se edita con Humo Internacional y tendrá su puesta de largo este viernes 18 en la Sala Kominsky de Vigo
Tengo que confesar que da un gusto enorme tropezarse con novedades como esta. Ya está publicado en todas las plataformas digitales y en formato físico "Vino", el primer disco de la formación pontevedresa Pablo y los Ciervos Dorados. Editado a través del sello independiente Humo Internacional, el trabajo vio la luz este pasado lunes 7 de septiembre y me ha parecido un debut tremendo. Son ocho canciones que Pablo Corbillón ha ido gestando sin prisa durante años, un proyecto nacido en las entrañas del Liceo Mutante de Pontevedra en el que le acompañan su hermana Elena a la batería, Álex Otero al bajo y Rodrigo Cota a los teclados.
Lo que me fascina de este trabajo es que suena a verdad pura, a grupo tocando en un garaje sin trampa ni cartón. Lo grabaron en el estudio Terraforma con Ibán Pérez a los mandos y se nota que la única obsesión era defender buenas canciones. La música se mueve entre un folk rock lleno de tripas y ese slowcore denso y oscuro que recuerda a bandas como Red House Painters, Slint o MJ Lenderman, pero llevado a su propio terreno. Son temas nocturnos, de esos que te acompañan de madrugada en un autobús, que hablan de cosas tan de andar por casa como perderse, beber vino o volver a casa con quien quieres. Canciones como la propia "Vino", "Noche de San Juan" o la austeridad de "Ciervo Dorado" se te quedan dentro desde la primera escucha.
Si os apetece descubrir algo con personalidad y alejarse de lo que suena a todas horas en la radio, hay que darles una oportunidad. Además, este viernes 18 de septiembre a las nueve y media de la noche estarán presentándolo en directo en la Sala Kominsky de Vigo. Allí se podrá conseguir también la edición física en vinilo, que viene acompañada de camisetas diseñadas por Nuria Figueirido y un fanzine precioso con las letras escritas a mano y dibujos del propio Pablo. Es una de esas citas de las que sales sabiendo que has visto algo totalmente distinto.

