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Gorillaz: Una cima demasiado alta y aburrida

Por Redacción NoSoloEsRuido
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Más de una hora de trayecto tedioso que, salvo por tres o cuatro oasis sonoros, se convierte en un ejercicio de resistencia musical difícil de digerir

Gorillaz han vuelto con «The Mountain», un trabajo de 15 canciones que supera la hora de duración. De entrada, el metraje ya te avisa de que esto no va a ser un paseo ligero, pero tratándose de la banda de Damon Albarn, uno espera que el viaje valga la pena. Sin embargo, tras darle vueltas al disco, la sensación es de agotamiento puro. Mientras gran parte de la crítica se deshace en elogios que huelen a reseña pagada o a un elitismo musical que no entiende el ciudadano de a pie, aquí preferimos decir que, simplemente, hay que tener muchas ganas para no quitar el disco a la mitad.

Es un álbum largo, denso y, para qué engañarnos, bastante aburrido. Si lo que buscas es disfrutar de la música sin terminar con la cabeza como un bombo, este no es tu sitio. Se puede escuchar de una sentada, sí, pero es una experiencia que no le recomendaríamos ni a nuestro mejor amigo si lo que quiere es pasárselo bien.

Los pocos oasis en medio del desierto  

 Dentro de este peñazo sonoro, hay momentos en los que parece que Albarn se acuerda de que la música también está para disfrutarla. «The Moon Cave» es uno de esos puntos: un medio tempo electrónico con ramalazos funky que te mantiene dentro durante sus casi cinco minutos. Lo mismo pasa con «The Happy Dictator», que aunque va por otro lado, consigue engancharte.

Incluso «Orange County», producida junto a Bizarrap, te deja un buen sabor de boca, aunque al final te queda esa mosca detrás de la oreja de estar escuchando casi la misma estructura que en los temas anteriores. Mención aparte merece «The Manifesto» con Trueno; no es nuestro estilo predilecto, pero hay que reconocer que el tema suena muy bien y que la mezcla entre el universo Gorillaz y el rap más clásico del argentino funciona de forma natural.  

Pasajes rescatables en temas infumables  

 Lo más frustrante de este disco es que incluso en las canciones que se hacen bola, hay fragmentos que suenan de lujo. Es como si soltaran destellos de talento en medio de una oscuridad tediosa. Nos pasa con «The God of Lying» junto a IDLES, donde hay pasajes que te entran muy bien pero que no salvan el conjunto.

Algo parecido ocurre con la presencia de Johnny Marr en «The Plastic Guru» o en esa reunión de viejos amigos que es «Casablanca» junto a Paul Simonon. Son temas que contienen arreglos y momentos sonoros de primer nivel, pero que se diluyen en un álbum que parece no tener fin. El resto del trabajo es, sencillamente, infumable; un ejercicio difícil de entender y mucho más difícil de escuchar con un mínimo de placer real.  

Veredicto NoSoloEsRuido: Estamos ante un disco que es la viva imagen de lo que pasa cuando el nombre de la banda pesa más que las canciones. «The Mountain» es un trabajo tedioso y agotador que solo recomendaríamos a aquellos que disfrutan sufriendo con propuestas indescifrables. Para los demás, para los que buscamos algo de disfrute musical real, quedaos con los tres o cuatro singles que funcionan y ahorraos los 40 minutos restantes. Escucharlo entero no es un placer, es un ejercicio de resistencia que te deja fuera de combate.

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