Pieles Sebastiàn: La mutación necesaria de la piel
Una oda electrónica a la supervivencia y al talento sin filtros
Hay bandas que nacen para ser un refugio estático y otras que necesitan mudar la piel para no asfixiarse. Pieles Sebastiàn pertenece, por derecho propio, al segundo grupo. Lo que empezó en Murcia como un proyecto expansivo de guitarras ha terminado por colapsar de la mejor manera posible. En el camino se han guardado los instrumentos en el estuche y ha emergido un dúo, formado por Juanfra Cerdá y Jesús Cobarro, que ha entendido que para encontrarse de verdad había que quedarse a solas con las máquinas. El resultado es "Queer Pro Quo": una genialidad fresca y sorprendente que confirma a sus autores como dos de los tipos con más talento de la escena española actual.
Un suspiro de treinta minutos entre el baile y la herida
El disco es un viaje de diez canciones que no llega a la media hora; un suspiro que, lejos de saber a poco, te atrapa en una atmósfera envolvente. Todo arranca con una delicia titulada "Triángulo de amor bizarro", una gozada sonora que nos prepara para lo que viene: un trabajo de letras crudas y explícitas, necesarias para lo que Juanfra y Jesús necesitan expresar, que encajan con una precisión milimétrica sin caer jamás en la grosería gratuita.
Tras la descarga de adrenalina de "No te digo te quiero", el álbum nos vuelve a abrazar entre susurros con uno de los grandes "melocotonazos" del lote: "Y tú solo quieres bailar". Es un tema que rompe lo justo para lanzarte a la pista mientras, casi sin darte cuenta, te sumerges en la profundidad de su letra. El ritmo nos da un respiro con la balada electrónica "Alpha Centauri", una despedida aérea que precede al zarpazo de "Cuarto kilo plomo #130". Aquí reaparecen los Pieles Sebastiàn más guitarreros, con un aire al Britpop de los noventa y guiños cómplices a nuestro Sensei Ángel Stanich, a Paco León e incluso a Sheila Devil.
Del sonido Madchester al sudor de la noche
La electrónica vuelve a oscurecerse con "YSMPPTMD" (Yo soy muy puta pero tú más drogadicta), un título que es toda una declaración de intenciones y una crítica feroz a la sociedad actual. El disco avanza recuperando ecos del pasado en "Tal vez pasar la vida entera", pero con una evolución evidente que nos lleva directos a "Oblivion", un corte que sonoramente bien podría haber salido de las sesiones más oscuras del sonido Madchester liderado por Joy Division.
En el tramo final, la velocidad se vuelve casi física. "Carpe Noctem" acelera el pulso a base de sintetizadores y guitarras, generando una ansiedad rítmica que te obliga a saltar y sudar como un loco. El cierre llega con "A pesar de todo", una pieza industrial y densa, de atmósfera casi irrespirable, que pone el broche de oro a un álbum donde Juanfra y Jesús lo mudan todo menos su nombre.
"Queer Pro Quo" es un disco valiente, soez cuando toca y explícito por necesidad. Es un homenaje al mundo queer y LGTBIQ+ ejecutado desde la realidad y la sorpresa constante. Un trabajo que no admite medias tintas: o lo odias o lo amas. Pero si le das un par de escuchas, sabrás que estás ante uno de los mejores discos de la década.
"La música no se mide en números, se mide en marcas. Y Pieles Sebastiàn han dejado una cicatriz imborrable en nuestro cuaderno."
Veredicto NoSoloEsRuido: Una metamorfosis impecable. Juanfra Cerdá y Jesús Cobarro han firmado un manifiesto electrónico que suena a verdad, a noche y a libertad. Posiblemente, el disco más necesario de este año.

